Ahora que, por fin, está tan de moda hablar del cambio climático y preocuparse por él me asalta una duda que como dice el genial Luis Piedrahita me reconcome el alma y me mastica el hígado.
¿Está influyendo el cambio climático en el estado anímico de la gente?. ¿Estaremos sufriendo un huracán en nuestras almas que remueve lo más oculto e inquietante?.
Digo esto porque últimamente salir a la calle para mi, que soy simpático, es un shock de tremebundas proporciones. La gente no sonrie. Las parejas están en una mesa del bar con dos cafés que hablan más que ellos. El coche de la mañana se convierte en un arma mortífera para derrotar a la negra masa que se pone por delante y yo que sé que más cosas que veo cada día.
Quizas es que soy demasiado sensible y estoy como un gato cuando lo coges en brazos y lo acercas a la ventana. Erizado.
Tal vez esto que está pasando en nuestro mundo sea algo parecido a los atascos de las autopistas que se disuelven como por arte de magia y en los que, una vez pasada la retención, te preguntas donde mierdas está lo que la ha provocado.
¿No?. Porque tú vas por ella y de repente te paras. Atasco. 10 kms de retención y depués… a 120 otra vez y no ves a nadie delante… ¿qué hizo que te pararas?. Pues una megaecuación de n miles de coches.
Uno se detiene un poquito… otro le sigue… el siguiente ya se va parando… el otro a 1 km se para… el de detrás se para… luego eso se va extendiendo y al mismo tiempo los primeros que van a toda castaña deshacen el entuerto…
Imagino que a parte del cambio climático estamos en un momento de la civilización humana así:
- hipotecas
- gastos
- inmigrantes
- odio
- insatisfacción
- gordos
- delgados
- deseos no cumplidos
- desesperación
- ansiedad
están haciendo que nos detengamos poco a poco… y como en la megaecuación cada uno de nosotros oprime un poquito al resto. Me parece que como los diluvios, como las sequías extremas y los tornados, ciclones, huracanes que asolan el mundo estos días creo que estamos llegando al punto de inflexión donde algo gordo va a pasar.
Agarraos los machos que vienen curvas.

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