Imaginaos. Sicilia, 1930… Mu bien! Aprobaos. Ahora … imaginaos.. Sant Pol de Mar… 2008…
La mar (el mar) con olas de fuerza mmmm… con fuerza. Un enorme orangután embutido en su bañador acercándose a ligar “bronce” (que gran marinero) a la orillita del mar.
Observa una piedrinas del tamaño de una sandia dispuestas en hileras. No le da más importancia y se lanza a sus refrescantes aguas (las del mar, aquí si!). Unos largos (vamos, lo que da la playa) y vuelta a la toalla.
Hasta aquí nada trepidante, no?. Agarraos los machos. Se atormenta la vecina. Pandirá el cúnico.
Vienen mis cuñaos.
Recordando ahora me doy cuenta que en la brisa del mar flotaba una música de violonchelo.
Nanaa… naaaanaaaa… nananaaaananananaaa aaaaaauuuu aauuuuuu (si aún no os habeis dado cuenta es la de Tiburón).
¿Un chapuzón?
Siiiii, el agua está muy buena.
Ole oleeee.
Choooofff….
mmmm… que buenaaa…
Sobretodo tened cuidado que hay muchas rocas por… aaaaaarggg.. ARRGGGGGGG MEE CAGUEEEN@#~@@@
.
.
aAAARRGGGG… ME CAGUEEENNNNN@#~@~@@
Si, no habeis tenido un dejavu… Fuimos dos los que gritamos el mecagüen.
Levanto mi pie dentro del agua y constato unas 10 espinas clavadas en él. Mi mente lógica comienza a pensar… ¿y ahora como diantres salgo del agua?. Efectivamente… andando. Con un último empujón del agua en mi posadera a modo de “nitro” salgo a la orilla y… si, las espinas se clavan más aún dentro.
No hay dolor, no hay dolor…
Como puedo llego hasta la toalla y me rodean todos para ver el estropicio. A mi lado mi cuñaa con el pie herido… pero nadie le hace caso. Es más atractivo ver las espinas y hasta donde han llegado. Ella gritando y yo sonriendo por la herida y me hacen caso a mi…
Mi cuñao repitiendo cual entrada de la Wikipedia: “ponte un poco de aceite, un poco de aceite”. Mi otro cuñao queriendo apretar toda la carne libre de espinas de mi pie para ver si provocandome más dolor dejaba de pensar en las que tenía clavadas (digo yo que era para eso porque como luego constatatamos TODO EL MUNDO SABE que las espinas de este Equinoideo no se pueden extraer de ese modo).
Mi cuñada asustada por la sangre que manaba copiosa de tu pie y mi cuñaico venga repetir: ponte un poco de aceite, ponte un poco de aceite.
Momento en el que levanté la mano izquierda con la palma extendida colocando en el medio y perpendicular a ella mi derecha y grité TIEMPO añadiendo tras una pausa trágica: ves a buscarme un poco de aceite del arbol del aceite que crece en ESTA PLAYA…
Dicho y hecho… el buen hombre caminando se alejó en pos del preciado líquido olivar.
Tan solo deciros que acabamos en el pueblo de al lado, en un CAP muy blanco con un asesino en serie armado con un escalpelo y una aguja!!! que consiguió tras unos forcejeos con mi pie librarme de las fatídicas espinas.
Ah! Y antes de que pregunteis… el erizo está bien, se recupera favorablemente de sus heridas.

Octubre 16th, 2008 at 22:53
y tu cuñada?
Octubre 24th, 2008 at 10:39
Pues media playa siguió enfebrecida la carrera que comenzamos cojeando hasta el coche…
Si es que no hay nada como la competición.